Recorro por el tiempo y no encuentro nada, no encuentro nada que me haga recordarte de buena manera. Son sólo males, bajezas, mi corazón decaído, sumido a aceptar su derrota por no lograr su objetivo contigo, pero sin embargo no me resigno a encontrar alguna respuesta, alguna imagen que me haga recordarte, que me haga recordar nuestra risa, nuestras sonrisas, algunas de esas conversas que teníamos mientras recorríamos esas calles putrefactas por el inmenso calor que las cubrían siempre, pero recuerdo que las caminábamos sin importar las circunstancias.
Mis recuerdos son vagos, y quisiera recordar más para así entender por que tanto amor derramado, entender la razón de por qué mi corazón calló estando a tu lado, y sin ti.
Ahora me miro al espejo y encuentro a otra persona, una más distante de sí misma, más descuidada, sin intenciones de críticas, que quizás no me atreva a criticarme a mi misma, solo me miro y no soy la misma, aquella niña con el cascarón fuerte, que rompía a aquel estando en soledad bajo un mar de lágrimas en silencio, aquella niña que crecía desequilibrada a causa de tristezas pasadas y no superadas, que con el paso del tiempo tu pasaste a ser parte de ellas, aquella niña viciosa de tabaco por costumbre a zafarme de la realidad, aquella niña que por escapar hacía cualquier cosa, aquella niña decidida a cumplir lo que se proponía y si no lo cumplía lo intentaba por segunda, por tercera vez.
Ahora me miro al espejo y me doy cuenta de que aquella niña no existe, solo queda el vicio y las propuestas a cumplir, pero me extraña al encontrarme, ahí de frente conmigo misma tratando de descifrar mi cambio, con una mirada distante y profunda, pero me faltan datos para completar el puzzle de mi vida, para vencerle a temor de otro posible desequilibrio y al fin poder decirme que solo es parte del proceso y no llorar con facilidad, como una beba de 1 año, quisiera encontrar la fórmula para volver a crear ese cascarón sin que se pueda quebrar, para así algún día encontrarme en el espejo y poder sonreírme a mi misma diciéndome que ese tan sufrido proceso llegó a su fin, que el fantasma que solía llevar mi nombre me dejó el camino libre, y que volveré a mi esencia de felicidad completa, recobrar todo el tiempo que estuve ausente de mi misma.
Pero mi gran pregunta sigue siendo la misma, dónde están aquellos momentos que mi mente concientemente borró y que no me permiten seguir??.
Mi respuesta aún no la encuentro después de 3 años, al percatarme de que yo ya no era la misma niña, y que de un día para otro me encontré de otra edad, de otras costumbres, incluso ya no vestía igual, y que al sacar cuentas había pasado un largo período ausente, y la que usaba mi nombre era un miembro mas de la familia, y que la veía desde un exterior no muy lejano, pues estaba ahí a su lado, observándole en un estado inerte, sin razonar el por qué de tanta lejanía para conmigo.
Quisiera saber dónde están aquellas memorias borradas, aquellas risas que ni siquiera escucho, que ni miro. Quisiera saber dónde fue que nos perdimos en el tiempo. Quisiera saber dónde están nuestros corazones perdidos son un rumbo fijo.
Quisiera saber.
martes, 8 de julio de 2008
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